Test de Atención Sostenida y Focalizada: Evaluación de los componentes atencionales

Pintura impresionista de una vela ardiendo con calma, ilustracion del test de atencion sostenida y focalizada

Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

Hay personas que pierden el hilo de lo que leen después de dos párrafos. Otras pasan un examen sin dificultad, pero a los veinte minutos de reunión ya no retienen lo que se dice. Ambas sienten que “no pueden concentrarse”, pero el problema que enfrentan es muy distinto.

La neuropsicología distingue con bastante precisión esos dos tipos de fallo atencional. Uno tiene que ver con la atención sostenida (mantener el foco durante el tiempo que demanda la tarea) y el otro con la atención focalizada (dirigir y anclar el foco en el estímulo correcto desde el principio). Son funciones distintas, con pruebas distintas y, a veces, con causas distintas.

Si llegaste hasta aquí con una pregunta concreta (¿qué test usa un neuropsicólogo para evaluar si el problema está en sostener o en focalizar?) la respuesta está en los apartados que siguen. Y al final encontrarás un test interactivo basado en el SART (una de las pruebas más usadas para medir la vigilancia sostenida) para que tengas una referencia orientativa de dónde estás.


En síntesis

La atención sostenida es vigilancia en el tiempo: cuánto aguanta tu sistema atencional antes de que la mente empiece a vagar. La atención focalizada es precisión en el momento: cuánto filtras lo que no importa para quedarte solo con lo que sí. Ambas se miden con pruebas distintas, y conocer cuál está fallando es lo que permite orientar una intervención.


¿Qué diferencia hay entre atención sostenida y atención focalizada?

La atención sostenida (también llamada vigilancia) es la capacidad de mantener un nivel de activación cognitiva suficiente para responder a estímulos relevantes a lo largo del tiempo. Se mide en minutos, no en segundos. Cuando falla, el rendimiento se deteriora de forma progresiva: el inicio de la tarea puede ser perfectamente normal, pero a los quince o veinte minutos empiezan los errores, los lapsus y la sensación de que “la mente se va”.

Una investigación con adultos con TDAH lo midió directamente: al comparar el rendimiento al comienzo y al final de tareas de 20 minutos, el deterioro era consistente y medible en alertamiento, atención selectiva y atención dividida (Tucha et al., Journal of Neural Transmission, 2017).

La atención focalizada funciona de otra manera. Es la capacidad de dirigir intencionalmente los recursos cognitivos hacia un estímulo específico, inhibiendo activamente lo que lo rodea. No es cuestión de tiempo, sino de precisión: la persona no logra filtrar los estímulos irrelevantes para quedarse con el que importa, incluso en los primeros segundos de la tarea.

El modelo clínico de Sohlberg y Mateer (2001) sitúa la atención focalizada como la base de la jerarquía atencional: es el primer nivel, sin el cual los demás no pueden operar correctamente. La atención sostenida es el segundo. Por encima de ambas están la selectiva, la alternante y la dividida.

[EXPERIENCIA: En consulta, la distinción se nota de forma bastante clara. La persona con déficit de focalización se distrae desde el principio, antes de que la tarea empiece siquiera a ser exigente. La que tiene déficit de sostenimiento empieza bien y colapsa a mitad. Son patrones distintos, con implicaciones distintas para el tratamiento.]


Tests para evaluar la atención sostenida

Los tests de atención sostenida suelen ser tareas largas y algo monótonas por diseño. Si la tarea es estimulante, el sistema de vigilancia no se activa con la misma exigencia que en la vida real. La dificultad está en aguantar cuando el material deja de ser interesante.

CPT (Continuous Performance Test)

El CPT es probablemente el instrumento más usado en evaluación neuropsicológica de la atención sostenida. En su versión Conners CPT-3, el sujeto ve aparecer letras en pantalla durante 14 minutos y debe presionar una tecla ante cualquier letra excepto la letra X. Las medidas clave son las omisiones (estímulos no detectados), las comisiones (respuestas ante la X), el tiempo de reacción medio y su variabilidad (Conners, 2000).

La variabilidad del tiempo de reacción es especialmente informativa. En personas con déficits de vigilancia, las respuestas no son uniformemente lentas, sino irregulares: rápidas en algunos ensayos y tardías en otros, lo que refleja fluctuaciones en el nivel de alerta más que una lentificación general.

Para población infantil, el CSAT (Children Sustained Attention Task) es una adaptación validada en castellano que sigue los mismos principios.

SART (Sustained Attention to Response Task)

El SART (Robertson et al., 1997) evalúa la atención sostenida y el control inhibitorio en paralelo. Se presentan dígitos del 1 al 9 de forma secuencial, y el sujeto debe responder a todos excepto al “3”. La trampa es que la respuesta (pulsar) se vuelve casi automática con el tiempo, de modo que inhibir esa respuesta ante el “3” requiere un esfuerzo activo y sostenido de vigilancia. Los errores de comisión (pulsar cuando aparece el “3”) son la medida central.

El SART original tiene 225 ensayos y dura unos 4,5 minutos. Se usa en investigación y clínica tanto en adultos como en adolescentes, y ha mostrado correlatos claros con fallos atencionales en la vida cotidiana (Robertson et al., 1997).

Si buscas recursos de evaluación de la atención descargables y organizados por grupo de edad, puedes encontrarlos en nuestro artículo sobre tests de atención en PDF para niños y adultos.

Test de la “A”

Es una prueba sencilla, administrada directamente por el clínico, que evalúa la vigilancia auditiva. El evaluador lee una serie de letras en voz alta a un ritmo de una por segundo, y el paciente debe golpear la mesa cada vez que escucha la letra “A”. Las omisiones indican fallos de vigilancia; las comisiones (responder a otras letras) apuntan a impulsividad o desinhibición (Lezak et al., 2012). Es una prueba rápida, útil en exploración neurológica básica y especialmente práctica con personas mayores.

TAS (Test de Atención Sostenida)

Desarrollado por Scandar y Scandar en Argentina, el TAS fue diseñado específicamente para población hispanohablante. Evalúa atención sostenida visual y auditiva, con normas para niños y adolescentes, lo que lo hace útil en contextos escolares y clínicos pediátricos.


Tests para evaluar la atención focalizada

Los tests de atención focalizada no dependen del tiempo de la misma manera. La demanda principal es la inhibición y el filtrado: poder discriminar lo que importa de lo que no, incluso cuando lo irrelevante compite activamente por capturar la atención.

Test d2-R (Versión Revisada)

El d2-R es uno de los instrumentos más usados en Europa y América Latina para evaluar la atención focalizada y la velocidad de procesamiento. Se presentan ocho filas de letras “d” y “p” con distintos números de marcas. La tarea es tachar únicamente las “d” que tengan exactamente dos marcas (en cualquier posición), ignorando el resto. Cada fila tiene un límite de 20 segundos. El resultado principal es el índice de concentración, que combina aciertos y errores (Brickenkamp y Zillmer, 1998).

El d2-R exige atención focalizada y control inhibitorio precisos. Tachar una “d” con tres marcas y tachar una “p” con dos son tipos de error distintos que señalan fallas diferentes, lo cual enriquece mucho la interpretación clínica.

Test de Stroop (Color-Palabra)

El Stroop es el test de control inhibitorio y atención selectiva más replicado en psicología. En su condición crítica, el sujeto debe nombrar el color con que está impresa una palabra que nombra otro color (“ROJO” impreso en azul: la respuesta correcta es “azul”). El tiempo que tarda en suprimir la lectura automática y quedarse con el color es el índice de interferencia (Stroop, 1935).

El Stroop mide principalmente el control inhibitorio y la velocidad de procesamiento bajo interferencia. Clínicamente, sirve como marcador de la calidad del foco atencional, especialmente en adultos.

Pruebas de cancelación

Las pruebas de cancelación presentan filas de estímulos mezclados (letras, figuras, números) entre los cuales el sujeto debe marcar solo el objetivo en el menor tiempo posible. Evalúan la atención focalizada y la velocidad de exploración visual. Son especialmente útiles en población infantil y en pacientes con lesión cerebral adquirida donde la evaluación verbal es más compleja.

Trail Making Test Parte A (TMT-A)

La Parte A del TMT mide la atención focalizada y la exploración visual: el sujeto une números (1, 2, 3…) dispersos en una hoja, en orden ascendente, lo más rápido posible. La Parte B (alternando números y letras) agrega alternancia atencional, y la diferencia entre los tiempos de A y B es la estimación de flexibilidad cognitiva. El TMT-A y B también aparecen como parte del análisis de las funciones ejecutivas y cómo se evalúan.


Lo que dice la clínica: no es solo cuestión de TDAH

Un dato que suele sorprender es que los déficits de atención sostenida no son exclusivos del TDAH. Un estudio transversal con 576 adultos jóvenes de la comunidad general mostró que el trastorno obsesivo-compulsivo, la fobia social, la bulimia nerviosa y el trastorno explosivo intermitente producían deterioros iguales o mayores en la sensibilidad de la atención sostenida que el propio TDAH, con tamaños de efecto de 0,8 o más (Grant y Chamberlain, CNS Spectrums, 2023).

Esto tiene implicaciones prácticas claras. Si alguien llega con queja de “problemas de concentración”, la tarea no es simplemente descartar o confirmar TDAH. Es identificar qué componente atencional está comprometido y en qué contexto clínico.

Las diferencias entre condiciones son además bastante específicas. En niños con traumatismo craneoencefálico (TBI), el patrón neuropsicológico muestra puntuaciones más bajas en el factor de enfoque (atención focalizada), mientras que los niños con TDAH muestran puntuaciones más bajas en el factor de sostenimiento (atención sostenida) (Thaler et al., Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, 2010). Son perfiles distintos, y ese detalle cambia el plan de intervención.

Vale la pena mencionar también lo que funciona. Los programas de rehabilitación cognitiva con ejercicios graduados dirigidos a múltiples tipos de atención tienen evidencia moderada para mejorar el funcionamiento y el retorno al trabajo (ASHA, 2022). El entrenamiento computarizado multidominio mejora las capacidades específicas que entrena (Yang et al., International Journal of Geriatric Psychiatry, 2020). Y la combinación de metilfenidato con entrenamiento metacognitivo resultó superior a cada intervención por separado para la memoria de trabajo y la atención dividida en adultos con TBI (McDonald et al., Neuropsychopharmacology, 2017).


Antes de hacer el test: qué vas a medir

El test que encontrarás a continuación es una versión abreviada del SART (90 ensayos, aproximadamente 2 minutos). Pulsa el botón cuando veas cualquier número, excepto el 3. Cuando aparezca el 3, no presiones nada.

La dificultad está ahí precisamente. La tarea se vuelve casi automática después de los primeros ensayos, y la vigilancia sostenida es la capacidad de no perder esa inhibición cuando el piloto automático quiere tomar el control.

Test de Atención Sostenida (basado en el SART)

Pulsa el botón cuando veas cualquier número. No pulses cuando aparezca el 3.

Duración: ~2 minutos (90 ensayos). Puedes usar también la barra espaciadora.

Basado en Robertson et al. (1997). Resultado orientativo, no diagnóstico.

Los resultados te dicen cuántas veces respondiste cuando no debías (errores de comisión). Ese es el indicador central del SART: cuántas veces el piloto automático ganó sobre la vigilancia activa. Úsalo como orientación, no como diagnóstico.


¿Cuándo buscar evaluación profesional?

Una evaluación neuropsicológica formal tiene sentido cuando los problemas de atención:

  • Afectan el funcionamiento cotidiano de forma consistente (no ocasional)
  • No se explican completamente por fatiga, falta de sueño o estrés puntual
  • Aparecen en varios contextos (trabajo, estudio, relaciones)
  • Son confirmados por alguien cercano (docente, familiar, pareja) de forma independiente

En niños, las señales de alerta más frecuentes incluyen rendimiento escolar inconsistente (bien en tareas cortas, mal en las largas), dificultad para mantenerse en la tarea cuando los demás ya terminaron, o una marcada discrepancia entre lo que el niño parece saber y lo que logra demostrar en una evaluación formal.

La evaluación neuropsicológica formal combina varias pruebas específicas (no solo una), analiza el perfil según el contexto clínico (TDAH, depresión, TBI u otra condición), y entrega recomendaciones concretas para el tratamiento o el apoyo educativo. Los resultados de un test de screening como el SART son orientativos: si generan preguntas, ese es el momento de dar el siguiente paso.


Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre atención sostenida y atención focalizada?

La atención sostenida es la capacidad de mantener el foco durante una tarea prolongada sin que el rendimiento se deteriore. La atención focalizada es la capacidad de dirigir la atención a un estímulo específico, inhibiendo la interferencia de lo que lo rodea. Ambas pueden fallar de forma independiente, con perfiles de error distintos y causas distintas.

¿Qué test evalúa la atención sostenida?

Los más usados son el CPT (Continuous Performance Test) y el SART (Robertson et al., 1997). Ambos comparten una característica: duran varios minutos y miden cómo se mantiene el rendimiento a lo largo del tiempo, no solo la respuesta puntual. Para niños, el CSAT y el TAS son las opciones más usadas en contextos hispanohablantes.

¿Cómo se evalúa la atención focalizada en psicología?

Los instrumentos más utilizados son el Test d2-R, el Test de Stroop y las pruebas de cancelación. Estos tests miden la capacidad de discriminar estímulos relevantes de irrelevantes bajo condiciones de interferencia, evaluando la precisión del foco atencional y el control inhibitorio en periodos cortos de tiempo.

¿Los déficits de atención sostenida son exclusivos del TDAH?

No. La evidencia muestra que el TOC, la fobia social, la bulimia nerviosa y el TBI también producen déficits significativos en atención sostenida, a veces mayores que los observados en el TDAH (Grant y Chamberlain, 2023). Por eso la evaluación siempre debe analizar el contexto clínico completo, no limitarse a confirmar o descartar un diagnóstico.

¿El mindfulness mejora la atención sostenida?

Sí, con evidencia moderada. Varios ensayos clínicos han mostrado que el entrenamiento en mindfulness preserva la atención sostenida y mantiene la anticorrelación entre la red de modo por defecto y la corteza prefrontal dorsolateral, un mecanismo asociado al sostenimiento atencional (Bauer et al., 2020). Los beneficios son reales aunque no reemplazan la evaluación o el tratamiento cuando hay un déficit clínico.

¿Cuándo hay que buscar evaluación neuropsicológica de la atención?

Cuando los problemas son consistentes (no ocasionales), aparecen en varios contextos, afectan el funcionamiento diario y no se explican del todo por factores situacionales. En niños, la señal más clara suele ser la discrepancia entre lo que parecen saber y lo que logran demostrar en situaciones de evaluación formal, especialmente si la tarea dura más de 15-20 minutos.


El primer paso es saber qué está pasando

Saber si el problema está en sostener o en focalizar cambia el tipo de intervención que tiene sentido. Los enfoques restaurativos de rehabilitación cognitiva tienen evidencia moderada (ASHA, 2022), el entrenamiento computarizado mejora las funciones específicamente trabajadas (Yang et al., 2020), y la combinación de farmacología y entrenamiento cognitivo puede aportar más que cada alternativa por separado en ciertos contextos clínicos (McDonald et al., 2017).

Para llegar a ese punto, primero hay que evaluar. Si los resultados del test de arriba te generaron preguntas, o si reconoces en tu vida cotidiana (o en la de alguien cercano) los patrones que se describen aquí, una evaluación con un psicólogo clínico especializado puede darte una imagen mucho más precisa de lo que está pasando.

¿Quieres dar ese paso? Escríbeme para una primera consulta de evaluación neuropsicológica. Atendemos de forma online en toda Latinoamérica.


Nicolás Alcayaga

Nicolás Alcayaga

Psicólogo Clínico — Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

Quién soy


Referencias

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  • Brickenkamp, R., & Zillmer, E. (1998). The d2 Test of Attention. Hogrefe & Huber Publishers.
  • Conners, C. K. (2000). Conners’ Continuous Performance Test II (CPT II). Multi-Health Systems.
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Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

Nicolás Alcayaga

Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

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